Melisa terminó de vestirse, se veía hermosa y sexy con un vestido de color rojo corto y ajustado, aparte el vestido estaba libre de los hombros y sus pechos se veían apretados como dos montañas de carne suaves y perfectas. Se maquillo y por fin estuvo lista para su salida con el señor César. Ella se sentía toda una princesa muy superior a cualquier otra mujer y muy inalcanzable, y así era para cualquier hombre que la viera. Sacó su celular y se tomó unas cuantas fotos como era costumbre de ella el siempre retratar su belleza y sensualidad.
Cuando terminó tomó un taxi y se dirigió al restaurante que habían acordado, en cuanto llegó vio que ya estaba César sentado en una de las mesas del fondo. Así que decidida, se acercó a él.
- Hola Melisa! Que guapa te ves - Dijo César al momento de levantarse para saludarla de beso en la mejilla
- Gracias señor - Dijo Melisa sonriendo
- No me digas señor jeje no estoy tan viejo, toma asiento - César le movió la silla para que ella se pudiera sentar y luego el volvió a sentarse
- Ok César ya no te diré señor jiji
- Eso esta mejor, ¿quieres comer algo?
- Claro
Ambos pidieron un pequeño almuerzo y comenzaron a platicar sobre ellos. César le contó que era arquitecto y que había diseñado algunas casas y edificios de la ciudad. Por su parte Melisa le contaba que era una estudiante universitaria y que vivía sola con sus padres. Mientras platicaban, César de vez en cuando veía los pechos de Melisa sin que ella se diera cuenta. Una vez se sintió más en confianza, César le preguntó:
- Por cierto Meli, ¿te puedo decir así?
- Si jeje
- Bueno Meli ¿por qué estabas peleando con ese chico ayer?
- Bueno es que el era mi novio jeje y como lo terminé pues se enojo
- Oh lo siento, debió ser duro para ti
- Ni tanto, la verdad no me trataba como yo quería
- Que mal, solo espero que no te vuelva a agredir
- No se preocupe, tengo todo controlado - Decía Melisa que pensaba en que su ex novio Gerardo podría seguir enojado, pero en ese momento no le importaba y decidió seguir hablando con César - Oye César, y ¿cuántos años tienes?
- ¿Yo? Pues cuantos crees tu que tengo jeje
- No se jiji ¿30?
- Ya quisiera yo jajaja tengo 48
- ¿En serio? - Dijo Melisa muy sorprendida
- Si jeje ¿por qué? ¿Te parezco viejo?
- No para nada jeje
- Me imagino que tu debes tener unos 19 o 20
- Ya tengo 21 jiji
- Ah pues estas muy jovencita jeje
Ambos no podían creer la edad del otro, aunque anteriormente ya habían estado con personas de edad parecida, como Melisa con el albañil, y César con alguna jovencita que se haya encontrado por ahí para pasar el rato. Pero esta vez era diferente porque ambos tenían la intención de formar una relación, César porque le gustaba mucho Melisa y quería aprovechar toda esa carne joven, y Melisa porque quería aprovechar todo lo que César le pudiera dar.
Después de platicar César pago la cuenta, aunque no estaba satisfecho por el día de hoy, quería más de ella y no solo verle las tetas disimuladamente.
- Oye Meli, aun es algo temprano ¿que te parece si vamos al cine?
- No lo se jeje mis padres me deben de estar esperando - Dijo Melisa haciéndose del rogar
- Vamos, será una película corta además conozco nos queda un cine aquí cerquita
Melisa hizo como que lo pensaba y luego dijo - Mm esta bien, pero solo si me llevas de regreso jeje
- Claro que si Meli! - Dijo Cesar muy alegre
Ambos se levantaron de la mesa y César en un gesto de caballerosidad le dio el brazo para que ella cruzara el suyo y se fueran cruzados de brazos a la salida del restaurante. Todos los que los veían se asombraban de la belleza de la jovencita y de que anduviera con un señor, aunque todos pensaban que podría ser su padre.
Llegaron a una plaza comercial enorme y subieron a la planta alta para ir al cine pero cuando se iban a formar en la fila de boletos a Melisa le dio ganas de ir al baño ya que había tomado mucha agua en el restaurante.
- Oye César, ¿me esperas un momento? Debo ir al baño
- Claro Meli, yo mientras revisaré que películas hay para ver
- Oki no tardo
Melisa se fue al baño de la plaza, hizo su necesidad y después se arreglo un poco en el espejo, estaba nuevamente lista así que salió del baño pero en cuanto iba saliendo se encontró de frente con nada más y nada menos que con el albañil don Manuel que iba entrando para pasar al baño de los hombres. Don Manuel la reconoció de inmediato y quedó casi hipnotizado con lo buena que se veía la niña.
- Wow! Miren nada más a quien vengo a encontrar aquí! - Dijo don Manuel poniéndose en frente de Melisa
- Hola don, que hace aquí? - Dijo Melisa nerviosa
- Vine a esta plaza a ver si encuentro algo de trabajo pero no encontré, pero lo que si encontré fue a una ricura jeje - Decía don Manuel apagándose más a ella
- Que mal que no encontró jeje pero bueno ya me tengo que ir
Melisa dio un paso pero don Manuel la tomó del brazo y la volteó hacia el
- ¿A dónde vas flaquita? Ya que nos encontramos casualmente por que no nos vamos a un hotel y cogemos bien rico eh?
- Que? Claro que no! Tengo prisa mis padres me están esperando en el cine - Dijo Melisa mintiendo y ni ella sabia por qué lo hacía, solo no quería que el señor César la viera con este hombre gordo que andaba algo sucio.
- Bueno entonces que tal un rapidin aquí en los baños jeje
- No! No tengo tiempo!
- Anda flaquita, por los viejos tiempos jeje además te ves deliciosa hoy - Don Manuel se acercó más y puso una mano en el hombro de Melisa acariciandoselo. Melisa estaba muy nerviosa, sabía que César la estaba esperando en el cine pero también la calentura se le estaba subiendo al cuerpo de solo recordar lo bien que se la cogia el albañil, además andaba con muchas ganas después de haber quedado insatisfecha con su ex Gerardo, así que se dejo convencer.
- Mm bueno pero solo una chupadita
- Si flaquita lo que tu quieras jeje
Ambos voltearon a ver a todas partes para asegurarse de que nadie los veía y rápidamente se metieron al baño de mujeres. Melisa llevó jalando de la camisa a don Manuel hasta meterse en uno de los cubiculos del baño y cerrar la puerta poniéndole el seguro.
El albañil ya estaba más que duro por lo que bajo la tapa del inodoro y se sentó bajándose los pantalones lo más rápido que pudo mientras que Melisa dejaba su bolso en el suelo y se arrodillaba amarrandose el cabello por detrás, una vez que estuvo amarrado en una cola, tomó el bóxer con ambas manos y se lo bajo hasta las rodillas descubriendo así la verga que tanto había extrañado.
- Que esperas flaquita entrale
Melisa no espero más y tomó la verga por la base y se la metió en la boca por completo, se la fue sacando hasta llegar a la cabeza para darle unos lengüetazos en pleno glande y volversela a meter en la boca.
- Ooohhhh sii!! Ya extrañaba tu boquita ooohh!!
- Mmmmm puff! - Melisa se lo saco de la boca para escupirlo - No haga tanto ruido don, nos pueden oír
- Ay lo siento jeje pero no pares siguemela chupando así de rico oohhh - Dijo don Manuel tomando a Melisa de la cabeza para dirigirla nuevamente al encuentro con su verga
- Glup glup glup! Que rica verga mmmm glup glup glup!!
- Esooo asii ohh chupa chupaa lubricala un poco más
- Puff!!
- Si así oohhh! - Gemia don Manuel lo más despacio que podía, aunque de nada le servía ya que lo que más hacia ruido eran los sonidos de la boca de Melisa entrando y saliendo de la verga.
Mientras tanto César ya estaba algo impaciente, ya iban a ser más de 10 minutos que se había ido Melisa y empezaba a sospechar que lo había dejado abandonado para irse a su casa, aunque también pensaba que las mujeres siempre se toman su tiempo en el baño y a lo mejor había mucha gente usándolo, así que decidió esperarla un poco más. "Ella no se iría y me abandonaria aquí, no me haría algo como eso ni nada, ella es un ángel" Fue lo que pensó el señor César. Pero mientras tanto en el baño:
- Uuyy flaquita la mamas bien rico uff eres un ángel jeje - Decía don Manuel quien estiro su mano para bajar un poco el vestido de Melisa y sacarle los pechos que ni siquiera llevaba brasier, estos salieron al aire libre bien firmes y jugosos. El albañil no dudo en tomar uno con la mano y acariciarlo mientras Melisa seguía con su labor mamadora.
- Glup glup glup glup! Mmmm que pasa don? También extrañaba mis tetas?
- Uy si jeje pero no se te olvide que también son mías porque yo pague tu operación
- Ah si? Son suyas? - Dijo Melisa sacándose la verga de la boca y acomodandola entre medio de sus dos tetas firmes dejándole caer un poco de saliva de su boca
- Si son mías flaquita demuestramelo oohhh que ricoo
Melisa le empezó a hacer una rusa con sus pechos, subía y bajaba la verga que se resbalaba delicioso entre medio de esas suaves y firmes carnes y en cuanto ella bajaba la punta era recibida por la lengua para darle una pequeña lamida y volver a subir.
- Oohh no puede seerr! Vine buscando chamba y encontré tetaaas! Uuff
- Le gusta don Manu? - Decía Melisa con voz excitada al momento de aumentar el ritmo de la rusa
- Siii sigueee! Oohh sii creo que me voy a veniiirr!
- Mmm vengase don Manu quiero su semen en mis tetas - Dijo Melisa que no se ponía a pensar que César la podría ver batida de semen, ella solo estaba disfrutando el momento
- Sii ahí voyyy oohh .... esperaa!
De repente escucharon unas voces y pasos de dos muchachas que entraron al baño. Los dos se quedaron callados y trataron de no hacer ruido para no ser descubiertos, solo se quedaron inmóviles. Podían escuchar que las chicas platicaban de cosas sin sentido y que se retocaban en el espejo pero estaban tardando y a Melisa se le estaba yendo poco a poco la excitacion recordando que Cesar la estaba esperando y soltó la verga de don Manuel para volver a cubrise los pechos con el vestido. Don Manuel le puso cara de ¿Qué haces? pero no podía hablar, hasta que por fin escucharon que ambas chicas salieron del baño.
- Ya se fueron flaquita sácate las tetas y sigue en lo que estabas
- Yo creo que ya fue suficiente, le dije que mis padres me están esperando
- Pero todavía no me he venido! No me puedes dejar así mira!
La verga de don Manuel estaba todavía dura y gruesa, incluso más que antes, y Melisa al verla en ese estado con la cabeza mojada y casi babeando por la punta, otra vez se estaba volviendo a calentar pero debía resistir.
- No puedo don, me tengo que ir - Dijo Melisa un poco dudosa
- Vamos flaquita se que lo deseas jeje apoco no te quieres sentar aquí? - Decía don Manuel señalando su verga que daba unos pequeños sobresaltos como si estuviera viva. Melisa al ver eso ya no pudo contenerse más.
- Ash usted siempre me hace lo mismo! - Dijo Melisa que agarro su bolso y busco dentro de el para sacar un sobresito de condón - Pero se va a poner esto
- Naa que son esas mamadas de usar condón? A mi me gusta al natural
- Se lo va a poner porque hoy no es un día seguro y no quiero quedar embarazada, además, ya se le olvidó quien es la que manda? Se le olvido quien es su patrona?
- No se me a olvidado jeje tu eres mi patroncita
- Entonces hará lo que yo le digo
- Pues ya que, todo sea por mi patroncita
Melisa abrió el sobresito y sacó el condon acomodandolo en la punta de la verga y lo deslizó hacia abajo para cubrirlo aunque el condón no le había podido llegar hasta la base y se quedo a tres cuartos de verga.
- Ya súbete flaquita montame aquí jeje
Melisa se levanto el vestido dejandolo a mitad de su cuerpo y se saco el calzoncito color rojo poniendoselo en la cabeza al afortunado albañil y paso una pierna por encima de este para después irse metiendo la cabeza de la verga en la vagina, lentamente fue bajando con ayuda del lubricante del condón hasta quedar sentada por completo sobre las piernas de don Manuel y con la verga adentro, aunque parecía que más bien estaba sentada sobre la panza de este.
- Aahh!! - Gimió Melisa en cuanto la sintió toda adentro
- Uuff que rica se siente tu panocha aun con condón flaquita, dale muevete rico
Melisa comenzó a moverse hacia delante y hacia atrás lentamente y luego fue aumentando el ritmo a medida que se acostumbraba a esa verga que ya extrañaba tener dentro de ella
- Ah! Ah! Ah! Ah! Ahh!! - Eran los suaves gemidos de Melisa que se aguantaba por no gemir más fuerte al igual que don Manuel que con sus manos la sujetaba de las caderas moviendola al ritmo de ella.
- Oohh! ooh! Sii uuff!! Tu puedes patrona hazme venir oh! Muéstrame otra vez esas tetas... uuff se ve deliciosas mmmm - Don Manuel le había sacado otra vez los pechos a Melisa y se había metido uno de ellos a la boca para chuparlo con ansias.
- Ay don Manuu Aah!! Corrase! Corrase! -
Cabalgaba Melisa sobre la verga de un albañil gordo y sucio en el pequeño cubiculo de un baño público. Mientras tanto César ya se había preocupado y desesperado, habían pasado 20 minutos desde que se fue Melisa y no había regresado, así que decidió marcarle directo a su celular....
- Ahh! Aah! Papi! Sii! - Gemia Melisa muy cerca de la cara de don Manuel que ya le había soltado la teta y se había quedando viendo la carita de Melisa que era sumamente hermosa, verla con esa carita excitada, con algunas gotas de sudor y gimiendo, hizo que don Manuel se quitara el calzoncito de la cabeza tirandolo al piso y rápidamente acercó su boca a la de Melisa, ella lo recibió poniendo ambas manos sobre la cara sudorosa del albañil y metiendo su lengua dentro de la boca de este que apestaba un poco a alcohol y cigarros pero no le importaba, ella solo lo seguía cabalgando sin parar y lo besaba como si fuera un príncipe.
Mientras se besaban escucharon que un celular estaba sonando.
- Mmm de quien es? - Pregunto Melisa sin dejar de moverse
- Debe ser el suyo patroncita oohh!!
- Esta en mi bolso
- No te vas a levantar solo por eso o si? - Dijo don Manuel mirándola desde su posición y sujetándola de las caderas.
Melisa no dijo nada, solo volteó a ver su bolso en el suelo y regreso su mirada a don Manuel, el teléfono había dejado de sonar para luego volver a sonar pero ella decidió ignorarlo y con toda la actitud comenzó a moverse muy rápido sobre la verga de don Manuel de arriba hacia abajo, casi que saltando sobre el.
El pobre hombre que no lo vio venir no le quedó de otra que agarrarse firmemente de las nalgas de su patrona y el mismo ayudarla a subir y bajar.
- Oohh! Ohh! Ohh! Patronaa!
- Sii! Aah! Ahh! Rico! Aahh!! - Ploc ploc ploc ploc ploc!!!
- Ooh! No puede ser! Ohh! Mi corazón late fuertee! Me voy a correr!
- Sii papii! Correte! Aahh!
Don Manuel no pudo aguantar más y se corrió dentro de Melisa sacando 4 chorros de leche espesa que casi rompen el condón debido a la intensidad con que fueron expulsados, y aunque Melisa no pudo sentir esos chorros impactando en sus paredes vaginales, si pudo sentir la cabeza del pene hinchandose con cada disparo de leche.
- Oohhh si uff!! Gracias patroncita - Decía don Manuel muy sudado y suspirando rápido
Melisa se levantó de su posición para revisarse la vagina y ver que no tuviera semen y afortunadamente para ella, todo el semen estaba acumulado en el condón que aún tenía la verga del albañil adentro que volvía a su tamaño normal y dejaba el condón arrugado.
- Ay patrona mire nomas todo lo que acaba de desperdiciar jeje
- Lo siento pero no podía correrse dentro de mi - Dijo Melisa mientras buscaba su calzoncito y se lo volvia a poner para luego acomodarse el vestido.
Don Manuel se quitó el condón y lo tiro a los pies de Melisa cayendo al piso chorreando la leche.
- Nos veremos después para darle esa lechita jeje
- Si como diga - Dijo Melisa acomodándose rápidamente y tratando de arreglarse - Ahora se tiene que ir de aquí antes de que venga alguien de nuevo
- Si patroncita uff que cansancio - Dijo don Manuel levantándose y subiéndose el pantalón. Sigilosamente abrió la puerta del cubiculo y se aseguró de que no hubiera nadie para luego voltearse y darle un beso en la boca a Melisa, ella se dejó dar el beso que duró al menos 3 segundos y después el albañil salió corriendo del baño y bajo por las escaleras eléctricas.
Melisa se terminó de arreglar, se puso perfume que traía en su bolso y masco un chicle de menta para disimular el olor que le había dejado el sucio albañil. Reviso su celular y vio las llamadas perdidas de César y se apresuró a volver al cine.
Después de que ella salió, una señora encargada de la limpieza entró al baño a limpiarlo y casi se desmaya al ver un condón chorreado de semen en el piso de uno de los cubiculos del baño, la pobre señora no tuvo de otra más que recogerlo y limpiar....
Melisa regreso al cine y se encontró con César preocupado.
- Melisa donde te habías metido? Pensé que te habías ido - Dijo César angustiado
- Ay discúlpame, tuve un contratiempo en el baño jiji es que.. ehh.. es por mi período jiji - Mintió Melisa al no saber que excusa inventarle, obviamente no le podía decir que estuvo cogiendo en el baño con un hombre gordo y sucio.
- Oh ya veo, es por eso entonces jeje
- Si por eso tarde
- Aunque te llame varias veces y no contestaste
- Tenia el celular en silencio jiji
- Bueno esta bien, me diste un susto al pensar que me habías abandonado jeje ya estaba por irme
- Como cree, mejor vamos al cine que a eso vinimos no?
- Claro Meli
Ambos se formaron en la fila de los boletos y miraban hacia los letreros para escoger la película. Mientras tanto, a unos cuantos metros de ahí, una persona que era familiar de César los había visto y le entró celos por lo que decidió marcharse a hacer alguna cosa. Pero no solo el familiar de César lo había visto, otra persona los observaba desde lejos mientras Melisa y César pedían los boletos y se adentraba a la sala. Esta persona odiaba a César por algo que le había hecho.....
Ya en la sala del cine César y Melisa se sentaron hasta arriba donde todo estaba más oscuro, la sala estaba vacia y solo habían tres personas en la parte de abajo, César había escogido una película que sabía que a nadie le gustaba para que la sala estuviera vacía y también había escogido los asientos de arriba a propósito.
La película comenzó y el aire acondicionado cada vez enfriaba más debido a que la sala estaba casi vacía, haciendo que a Melisa le comenzará a dar frío. Cesar notó que Melisa cruzaba los brazos para protegerse del frío, por lo que lentamente fue pasando su brazo derecho por los hombros de Melisa hasta abrazarla, ella no rechazo el abrazo y recargo su cabeza en el hombro de César quien había dejado de prestarle atención a la película, ahora estaba disfrutando del tacto de la suave piel de los hombros de Melisa y además tenía una vista asombrosa de sus senos.
Poco a poco César comenzaba a tener una erección, tenía abrazando a una adolescente hermosa y podía oler el aroma de su cabello lo cual lo excitaba cada vez más. El la veía y le daba una sensación de querer cuidarla, se veia tan linda y tierna asi pegada a el, estaba sintiendo algo que nunca habia sentido con cualquier otra mujer con las que se habia acostado, veía a Melisa como una chica única con la que quería tener algo mas que solo sexo. En un momento Melisa se acomodo un poco y puso sin querer su mano izquierda en la pierna de César, esto el lo tomo como si ella lo hubiera hecho a propósito para tocarlo así que agarro confianza y poco a poco fue acercando su mano derecha con la que la estaba abrazando hacia los pechos de Melisa, ella estaba concentrada en la película cuando de pronto sintió toda la mano de César posarse en su seno derecho. Esto la sorprendió pero no quiso moverse, algo dentro de ella la hacía sentir culpable por haber estado cogiendo con don Manuel en el baño y haber dejado esperando a César, así que tenía que de alguna forma mostrar disculpas. César al ver que Melisa no hizo ningún movimiento de negación, comenzó a mover su mano acariciando lentamente el seno derecho de Melisa por sobre su vestido, lo recorrió todo y puso la mano por debajo de este como si su mano fuera una base para apoyar ese seno, se dio cuenta que no traía sostén lo que ocasionó que su ereccion se diera por completo, esta vez el bulto en su pantalón era muy notable y Melisa se dio cuenta, tenía la mano muy cerca de esa verga pero no se atrevía a hacer nada.
César por el contrario ya había pasado al seno izquierdo de Melisa y de igual forma lo acariciaba, el estaba disfrutando el momento pero quería más, como aún no veía negatividad por parte de la nena, se atrevió a ir metiendo su mano lentamente en el vestido sintiendo poco a poco la suave piel de los senos hasta meter su mano por completo. Por primera vez sentía el delicioso tacto de esas tetas con las que había soñado cuando conoció a Melisa por primera vez, eran tan suaves, redondas, firmes y delicadas, se sintió en el paraíso como si estuviera tocando lo más sagrado del mundo. El señor excitado comenzó a mover su mano por sobre los dos pechos, cada vez iba tomando más confianza y lo hacia más rápido, masajeando y acariciando esos increíbles melones. Por su parte Melisa ya no podía concentarse en la película, se estaba comenzando a excitar por las atenciones que le daban a sus senos y cerraba sus ojitos para pensar en otras cosas y no dejarse llevar. De pronto sintió como su pezoncito derecho era pellizcado por dos dedos de César lo que ocasionó que se sobresaltara un poco por la excitacion que sintió, así que volteo a ver a César y el también la vio a ella, la veía hermosa y no podía evitar sentirse enamorado de ella. Los dos se quedaron viendo mutuamente por al menos 5 segundos sin que César soltara su pecho, hasta que el rompió el silencio.
- Me gustas Melisa, me gustas mucho - Dijo susurrando y mirándola a los ojos.
Ella sintió algo bonito el haber escuchado esas palabras, por lo que sin esperar más nada los dos se acercaron y se comenzaron a besar. Se besaban apasionadamente pero también manteniendo la cordura, César evitaba meter su lengua en la boquita de Melisa y ella también hacia lo propio por evitar hacerlo, solo se besaban los labios pero César seguía con la mano metida entre sus pechos sobandolos. Se separon por un segundo para voltear a ver a todos lados por si alguien los estaba viendo pero por suerte para ellos las tres personas que habían en la sala estaban concentrados en la película, así que volvieron a besarse.
- Mmm estas hermosa Meli, me gustas desde el primer momento en que te vi
- En serio? mmm
- Por supuesto
Mientras se besaban y César le acariciaba los pechos, Melisa fue acercando su mano hacia el bulto del pantalón, con sus dedos lo empezó a acariciar, lo sentía bastante duro como si fuera un tubo de acero.
- Te gusta lo que estás tocando eh? - Dijo César separándose de sus labios - Tocalo todo lo que quieras
Melisa no dijo nada y con más confianza comenzó a acariciar todo el bulto con su mano, busco la forma del pene y cuando la encontró lo apretó para sentir su grosor.
- Esta muy duro - Dijo Melisa susurrando
- Mm si y es por ti mi bebé - Dijo César mientras sacaba su mano derecha de los pechos de Melisa y la bajaba por su abdomen hasta llegar a sus piernas. Poco a poco fue metiendo mano en el vestido hasta llegar a su entrepierna y tocar su calzoncito, ella al sentir la mano de César en esa área cerró sus ojitos y dio un pequeño gemido el cual le indicaba a César que no había problema en haber metido su mano ahí, por lo que empezó a acariciar suavemente la rajita de Melisa por encima de su calzoncito. Ella ya estaba muy excitada, tenía ganas de que le metieran una verga ya, como si hace unos minutos no hubiera tenido una dentro, así que volteo a ver a César y se acercó a su oído para decirle: - "Vamonos de aquí, quiero sentir esto" - Dijo susurrando al momento de apretarle la verga por sobre el pantalón
César no lo oyó dos veces y se levantó de su asiento. Melisa se cubrió los pechos y se acomodo el vestido para luego también ponerse de pie y tomar de la mano a César, llevándolo a la salida de la sala.
Una vez a fuera del cine recorriendo la plaza caminando lo más rápido que podían, iban ansiosos de querer de una vez probar el uno del otro y probablemente César la llevaría a algún hotel cercano.
Al salir de la plaza fueron al estacionamiento subterráneo donde César se había estacionado, al llegar al auto se besaron por unos instantes y cuando se separaron para subirse, César se dio cuenta de que dos de las llantas estaban sin aire, como si alguien las hubiese pinchado.
- Oh no! Que le paso a mi auto?
- Uy parece que se desinflaron las llantas bebé
- Carajo! Y no traje repuesto! Tendré que llamar a una grúa
- Que mal bebé, creo que mejor me iré a casa - Melisa al ver la situación ya se le habían pasado las ganas, veía que César estaba furioso y frustrado y no quería presionarlo más.
- Pero quedamos en que yo te iba a llevar a tu casa, esto no puede ser - Dijo César
- No te preocupes, será en otra ocasión jeje
- Verga! Como me puede pasar esto ahora! Por lo menos deja que pague tu taxi, toma.. - César saco su cartera y le dio unos cuantos billetes a Melisa, ella los tomó sin contarlos pero se dio cuenta que eran varios, podrían ser al menos dos mil pesos.
- Gracias bebé, ya debo irme
- Si Meli, nos veremos luego - Dijo César tomándola de la cintura y atrayendola a ella para besarla y mientras lo hacía puso una mano en su nalga. Nunca había conocido a una niña así de hermosa y sexy como ella, y era como el paraíso estar besando a una jovensita así. Cuando terminaron de besarse Melisa se dio la vuelta y se fue, César se quedó llamando a la grúa y maldiciendo a los cuatro vientos su mala suerte - "Me lleva la verga, si estas llantas no estuvieran desinfladas en estos momentos Meli me estuviera cabalgando la verga a sentones" - Pensaba César mientras se metia al auto a esperar la grúa y recordar el tacto de los pechos de Melisa.
Ella por su parte tomó un taxi en dirección a su casa, iba muy feliz a pesar de no haber tenido sexo con César porque había conseguido lo que quería que era pasarla bien y conseguir algo de dinero, además si tuvo sexo, con alguien que no se esperaba pero lo importante es que había tenido sexo y con eso estaba más que satisfecha. Se sentía plena y llena de energía, estaba lista para regresar a la escuela mañana y seguir con sus clases, ni siquiera le importaba si su ex novio Gerardo le fuera a reclamar, es más, hasta pensaba confrontarlo y decirle en su cara que ya estaba saliendo con alguien más y que ese alguien era el mismo tipo que la salvo aquel día de el, y eso seguramente molestaría mucho a Gerardo. Otro de sus pensamientos era que al igual que César, se decía que si no fueran por las llantas, ella en estos momentos estaría de piernas abiertas siendo taladrada por César, pero no era así, y eso hacía que Melisa ansiara más el acostarse con el, así que sabía que se volverían a ver tarde o temprano e iban a terminar lo que empezaron.
Eso iba pensando Melisa en la parte de atrás del taxi, sin darse cuenta que el taxista iba mirando por el espejo retrovisor una buena parte del pezón rosadito de Melisa, que sobresalía del vestido al no habérselo acomodado bien. También era el mejor día del taxista.





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